domingo, 22 de octubre de 2017

PLOTOBER 2017 - DÍA 22



Vamos, que esto no pare.
Y la premisa de hoy es...


CON ESA VIDA DEBES SER UN FRACASADO


–Buenas, señor.

–Buenos días. Siéntese.

–De acuerdo.

–El otro día me llamó por un problema.

–Sí, verá, es que llevo varios días sin poder dormir.

–¿Desde hace cuántos días que presenta este problema?

–Desde una semana, si mal no recuerdo.

–Ajá. ¿Ha tomado alguna medicación para dormir?

–No, señor.

–¿La zona en la que vive es muy ruidosa? ¿Duerme con las persianas bajadas, sin ninguna luz?

–En general, no. Vivo en el centro. Y las persianas siempre bajadas. Ni un rayo de luz.

–Mmm. ¿Duerme solo o con alguien?

–Solo.

–Ya veo. ¿Ha tenido alguna vez alguna enfermedad grave, que le haya dejado secuelas?

–Que yo recuerde, no.

–Bien. ¿Qué tal en el trabajo? ¿Algún episodio estresante, madrugadas, se duerme en el trabajo?

–No, todo normal. Lo curioso es que aunque no duerma, no tengo sueño. Me siento descansado, pero no puedo cerrar los ojos y dormir como hace todo buen hijo de vecino, ¿comprende?

–O sea... Que usted descansa como si hubiera dormido, pero en realidad, no ha hecho tal cosa.

–Así es. Me paso las siete horas en la cama, o andando, o leyendo. Nada de dormir. Y luego como una rosa. ¿Usted ve qué sinrazón?

–Curioso cuanto menos, sí. 

–No sé qué voy a hacer.

–Hábleme de su vida.

–¿Cómo?

–De su vida. De cómo consiguió su trabajo. Cómo fue educado. A grandes rasgos. Un resumen.

–Mmm... Pues... Yo era un niño feliz, crecí feliz, conseguí un empleo estable en una empresa, y llevo en ella más de quince años, con dos ascensos y aumento de sueldo. No tengo pareja pero tampoco es que me muera por estar con alguien. Y eso sería todo.

–Vale. 

–¿Cree que eso tiene que ver con mi problema, doctor?

–Mmm... Puede ser. ¿Alguna vez se ha arrepentido de algo?

–Como todos, supongo. Sí.

–¿Le gustaría haber hecho otra cosa? ¿Tomar otro camino?

–...Y a quién no.

–¿Y piensa en eso cada vez que va a dormir?

–Es curioso, pero... Desde que empezó el problema, sí. Surgió de repente en mi cabeza, ¡zas!. No sé por qué. Pero ahí sigue, dando vueltas. No me molesta mucho, pero lo noto.

–Bien.

–¿Qué piensa, doctor?

–¿Honestamente? Que a su cabeza no le gusta el rumbo que ha tomado su vida. Por eso no le deja dormir.

–Pero... ¿Qué dice?

–Lo que honestamente creo. Habría que hacer más pruebas, por supuesto. Es más, me da la impresión de que su cabeza lo toma por un perdedor. 




sábado, 21 de octubre de 2017

PETICIONES DE LOS LECTORES: EL PRECIO DEL PODER



Hace ya mucho, pero muchísimo tiempo que anuncié la película para analizar en la siguiente entrada de Peticiones de los lectores. Y aprovechando que ya escribí el relato de hoy para el plotober, hela aquí: la reseña de El precio del poder. 

A ello.

NOTA: HAY ALGUNOS DESTRIPES MENORES, CUIDADO.





Normalmente, suelo, cuando reseño una película, hacer un resumen de su sinopsis, pero creo que el título ya ha hecho ese trabajo por mí. Muchas veces la gente se ha quejado de como se han traducido los títulos de filmes extranjeros en nuestro idioma, pero en este caso, El precio del poder narra simplemente eso: el precio del poder. Cómo un hombre que llegó de la nada, consiguió ascender a lo más alto del mundo del hampa, logrando todo cuanto pudiera desear.

Salvo quizá, la felicidad.




No sé si recordaréis la mención que hice sobre Asuka en el análisis de The End of Evangelion. En él, dije que Asuka, mientras peleaba contra los Eva en serie, se volvía cada vez más y más sádica, más inconsciente del peligro que corría, se obsesionaba con destacar, hasta que llegó el momento trágico. Aquí sucede algo parecido, pero en un periodo de tiempo más largo. Tony desea conseguir oro, fama, poder, pero en el proceso, se transforma, desconfiando de todo el mundo, desafiando a los que antiguamente le ayudaron a ser lo que es, y matando a sangre fría a cualquiera que le joda un poco, da igual si es un mafioso o policía. Su lema implica todo eso: "El mundo es tuyo". Tony no parará hasta conseguir el mundo y todo lo que hay en él. No teme mancharse las manos, y prueba de ello son las numerosas escenas violentas que protagoniza (como el famoso final). Y podríamos pensar que con todo eso, lograría realizarse, pero la verdad es que en el fondo, se siente miserable, roto, sucio, desgraciado. No permite que su hermana se junte con gente de su mismo mundo porque sabe que podría contaminarse; aunque lo mejor sin duda sería que él mismo se apartara de esa esfera que es el crimen organizado dando un ejemplo y modelo a seguir a su hermana, pero él no quiere rebajarse al nivel de los demás, no, porque sabe que tardará una vida en conseguir todo lo que desea, si es que lo logra. Él quiere el premio gordo, ir a por lo fácil, lo rápido. Hasta la cima.

Pero tan arriba uno se siente solo. Muy solo. 

En fin, reconozco que ha sido más corta de lo que creía, pero no sé qué más añadir a mi reseña que no se haya dicho ya. Terminaré con esto: El precio del poder me ha parecido una película muy buena,  excelente, con momentos en los que no pude dejar de mirar la pantalla sin morderme las uñas por la tensión que destilaban numerosas escenas, temiéndome lo peor. No es un reflejo fino de la mafia como en la novela de El padrino (que también tenía violencia, no lo negaré). sino uno más sucio, de barrio bajo, salvaje y visceral. Y el mensaje, leches, es uno muy bueno y la cinta logra transmitirlo con crudeza, y el personaje de Al Pacino lo borda (mención especial a la voz de Ricardo Solans, tan grande como siempre, igual que los otros actores del doblaje de la cinta). 

Así que si aún no la habéis visto, echadle un ojo. 

PLOTOBER 2017 - DÍA 21






Esto aún no ha terminado.
Y hoy toca escribir sobre...


HAY UN HOMBRE SIGUIÉNDOTE POR LA CALLE...


Raúl iba nervioso por una calle; una calle oscura, casi de cine de terror. Alguien llevaba un buen rato siguiendo sus pasos. No se atrevía a mirar quién era, porque se imaginaba que sería un asesino que iba a matarlo, o quizá un secuestrador que lo raptase y no dejase nunca salir de un zulo mugriento. O cosas mucho peores que nadie en su sano juicio se atrevería siquiera a describir. Es lo que tiene ser un chaval de 10 años adicto a los cómics. 

Raúl decidió despistar a su perseguidor, metiéndose por unas callejuelas que no conocía, con la esperanza de que si él se perdía, el hombre misterioso haría lo propio. Un quiebro por aquí, otro por allá, pero nada, el hombre no cejaba en su empeño y cual sombra le seguía. Y pasó lo que tuvo que pasar: un muro, la calle cortada, y Raúl no podía seguir. El hombre lo tenía acorralado. Raúl temblaba con cada paso que daba el hombre hacia él. Cerró los ojos y esperó lo peor. 

Silencio únicamente roto por el viento. Los claxones de los coches y voces gritando, otras murmurando. Raúl abrió los ojos, y vio que no había ningún hombre por allí. Debería habérselo imaginado, pero... ¡era tan real!. Y para su sorpresa, no había rastro del muro. Es más, Raúl no estaba en una calle, sino en medio del asfalto, y los coches le pitaban para que se apartase, y la gente le miraba confusa. Vaya espectáculo. Menos mal que su madre no estaba para verlo. Aún así... El hombre, el muro, ese ambiente oscuro y opresivo... No, no podía ser una alucinación. ¿Qué está ocurriendo aquí?

Raúl miró al suelo. Un papel curiosa y cuidadosamente doblado. Lo cogió. En el papel se podía leer:

"Donde acaba la ficción y empieza lo real, nadie lo sabe. 

Todos tienen su particular modo de ver la vida"


viernes, 20 de octubre de 2017

PLOTOBER 2017 - DÍA 20





Poco queda ya, poco... Hay que aprovecharlo. 

Y la premisa de hoy es...

ESTÁS CENANDO EN UN EVENTO EN EL QUE NO CONOCES A NADIE Y HAY UN TIPO QUE SOLO HACE CHISTES MACHISTAS



Ricardo no tenía previsto nada de lo que estaba sucediendo. Él ya había hecho planes, pero los tuvo que cambiar para hacerle un favor a su amigo Óscar, el que trabajaba en la oficina. Resulta que este tenía un evento al cual no podía asistir, para celebrar los dos años de vida de la empresa. Por ello, le pidió a Ricardo que fuera en su nombre, al menos para llenar hueco, y ver qué se cocía por ahí. Ricardo aceptó, y fue para allá. El evento no estuvo nada mal. Hubo charlas que curiosamente mantuvieron el interés de nuestro amigo (una sobre la nueva línea de implantes dentales en delfines) y tras las conferencias, se dio inicio a la cena. Ricardo se presentó en nombre de Óscar, y conoció a todos los compañeros de trabajo de su amigo. No estaba mal. No parecía tan malo como se lo pintaba Ricardo.

Las horas pasaron y a eso de las... ¿dos, tres? de la madrugada, se oyó a un asistente gritar más de la cuenta. Un asistente, muy ebrio. El jefe de Óscar. 

Ricardo se sorprendió al ver un hombre tan serio en esa faceta tan... ridícula, para él. Y que además de borracho, estaba contando chistes machistas. A Ricardo todo eso le daba igual, "qué más da, si el mundo se irá a la mierda", pensaba él. Entonces, sin comerlo ni beberlo, recordó a una profesora que tuvo hace ya mucho tiempo. Dicha profesora, cuando oía un chiste machista, sacaba una lista con chistes que ponían a parir a los hombres, y con sólo contar cinco chistes de esa lista, la profesora ganaba la contienda. Ricardo, al rememorar ese tiempo, sonrió, cogió un papel, y escribió los chistes de su profesora que logró recordar. Cuando vio el momento oportuno, levantó la mano, y se dispuso a leer el primer chiste de la lista.



jueves, 19 de octubre de 2017

PLOTOBER 2017 - DÍA 19



Ah, me encanta el olor a Plotober por la mañana...
Y la premisa de hoy es...



MORIRÁS EN CINCO MINUTOS



Sabía que este día llegaría. Han sido buenos momentos, pero el final se acerca inexorablemente. Con cada minuto que pasa, noto que estoy más cerca del funesto momento. Es ley de vida, pero me parece muy injusto. Ya no podré nunca más ver el cielo azul, un nuevo amanecer, las nubes, la lluvia por la ventana, la gente caminando, los coches y edificios, las maravillas del hombre y de la naturaleza. No oiré más el sonido del metro, ese acompasado son que me sorprende cada vez que lo escucho, el son de una serpiente de metal en la cual me introduzco junto con mi amiga. Y es que a ella es quien más echaré de menos, aquella chica, que se acercó un día, entró en mi hogar, preguntó por mí, aparecí, y me cogió con las manos más dulces que jamás había notado. Ojalá pudiera hablarle, decirle todo lo que siento, que la quiero y amo con todo mi cariño, y que nunca se irá de mi memoria. Entonces pienso si ocuparé un lugar en su alma. 

Ya está. Los ojos de mi amiga lo dicen. Mi hora ha llegado. Ella me mira y me sujeta con sus manos, con el mismo cariño que la primera vez. Yo no puedo articular palabra. No me es posible. Pero lo deseo.

De pronto, ella sonríe. Me levanta y me coloca la estantería pequeña de su mesita, junto a otros de mis compañeros, pero encima de ellos, con mimo y cuidado, a la vista de todo aquel que entre. Lo último que hizo fue darme un beso.

Su madre se acercó.

–¿Qué tal? ¿Te ha gustado?

 Ella se gira, y le responde con una dulce voz.

–Sinceramente, creo que, de todos los libros que he leído, es mi favorito.

–Oh, me alegro, cariño. ¿Y... cuál era? No lo recuerdo bien.

Ella me mira de nuevo. Porque quiere.

–Hojas de hierba.

Madre e hija se alejan de la habitación, mientras aún sigo oyendo sus risas, sus conversaciones y palabras. Yo no puedo hacer más que pensar en ella. Y digo, sin que nadie me escuche:

"Gracias, mi creador, por toda esta vida".












miércoles, 18 de octubre de 2017

PLOTOBER 2017 - DÍA 18




Ya saben vuesas mercedes cómo va esto, así que nada. Al lío.

Y hoy la premisa es...

EL FIN DEL MUNDO SE ACERCA Y TÚ ERES EL CULPABLE


Día X del mes XX. Año XXXX.

Ya han pasado dos horas desde que comenzó todo. De acuerdo con las instrucciones de mis superiores, me infiltré en la base enemiga y pude dar inicio al ataque contra ella, eliminando cualquier rastro enemigo. No soy quien para juzgar, pero si se me permite, todo esto se ha convertido en un infierno, el ocaso de un mundo y el amanecer de otro. Aparte de mis acciones, me gustaría tomar nota de todo lo que acontece, aunque nadie lea mi testimonio. Muchos enemigos y civiles me dicen algo antes de morir. Me llaman monstruo, asesino de masas, algunos incluso llegan a considerarme el destructor del mundo. Pero la verdad es que antes que yo, hubo muchos otros que hicieron lo mismo, y siempre fueron tratados así. Lo que me reconforta es saber que con el fin de este mundo, salvaré una vida. No puede haber mayor recompensa que esa. Para eso me crearon, a mí y a mis hermanas. No me importa que después de mi misión, deba morir. La muerte de un mundo, mi propia muerte, por la vida de otro. Lo veo justo. Para eso me crearon.

Falta poco para que el mundo se acabe. 

Firmado, 

Penicilina G.

Semper fidelis. 





martes, 17 de octubre de 2017

PLOTOBER 2017 - DÍA 17




¡Más relatos, muchachos, esto es plotober, arrr!

Y la premisa de hoy es...


TE HAN SELECCIONADO PARA UN PROGRAMA DE BUSCAR PAREJA. TIENES QUE CONTÁRSELO A TU NOVIO




Un caluroso día de verano. Ana, estudiante de tercer año de Derecho, estaba en su cuarto, leyendo un libro, mientras desde la cocina llegaba un rico aroma. Ana miró el registro de llamadas de su móvil, se armó de valor y se dirigió a la cocina. Ahí estaba Máximo, su novio, haciendo el sofrito para la comida de hoy. "Que sea lo que Dios quiera", pensó Ana. Tragó saliva, y comenzó a hablar.

–Oye, cari. ¿Te puedo contar una cosa?

–Claro, chiqui. Dime. ¿Qué pasa?

–Es que... ¿sabes ese programa de la tele, el que presenta ese tío tan majo?

–Ah, ya. El de las citas. Sí, ¿qué pasa con él?

–Bueno, pues... Esta mañana llamaron y pensé que era el médico, pero resulta que eran de ese programa y... me han seleccionado.

Máximo se quedó en silencio, mirando a Ana. Ana tragó aún más saliva.

–La culpa es mía... Les envié una carta hace tres meses, antes de conocerte, para ver si entraba... Pensé que nunca la leerían... Ya les he dicho que tengo novio, que no podía ir, pero ellos ya tenían el programa preparado y no se podía cancelar... 

Máximo todavía la miraba.

–Máximo, yo... Lo siento...

–No pasa nada, chiqui. Está bien.

Se lo estaba tomando con mucha calma. Como siempre.

–Pero vamos a ver, Máximo. ¿Qué es lo que te pasa?

–¿Ein?

–¡Ni "ein" ni niño muerto! ¡Te digo que me han seleccionado para un programa de citas, y tú tan tranquilo, que no pasa nada! ¿Y si viene un chico guapísimo y te dejo por él? ¿Eh? 

–Sé que eso no pasará.

–¿Ah, no? ¿Cómo puedes estar tan seguro de eso?

–Porque lo sé. Eso solo pasa en las películas. Al menos, eso creo yo.

Silencio.

–Nunca te enfadas.

–¿Ein?

–¡Que nunca te enfadas! ¡Nunca discutes! ¡Cuando me pongo a hablar contigo, en cuanto notas que la conversación se va a ir de madre, te escondes, no luchas por lo que quieres! ¡Como ayer, quería un libro y simplemente dijiste "Pero chiqui, que tienes muchos", y luego te contesté, y después, como siempre, callaste, porque sabías que íbamos a discutir! ¡Podrías haberte enfadado un poco! ¡Nunca lo haces! ¡Nunca luchas por lo que quieres!

Máximo la miraba en silencio, con cara apesadumbrada. Ana se calló y se acercó a él, acariciando su espalda.

–Mira... Sé que en la oficina te pasa igual. Con tal de no discutir, dejas que hagan lo que quieran. Y a veces, te hacen daño.

La sartén seguía chispeando.

–Deberías imponerte. Cuando creas conveniente. Luchar por lo que quieres. Y que no te hagan sentir mal. 

–Pero es que no me gusta discutir.

–Ya. Y en cierto sentido, eso me gusta. Pero... por desgracia, o comes o te comen.

La sartén seguía chispeando.

–De verdad que no quiero ir, Máximo. ¿Qué puedo hacer?

Máximo miró el calendario.

–¿Cuándo es el programa?

–El lunes que viene.

Máximo pensó.

–¿Te apetecen unas vacaciones de dos semanas?

Ana le miró.

–¿Vacaciones? Pero, ¿cómo...?

–En la oficina aún no las he cogido. Y como tú tienes todavía vacaciones de verano, no pasaría nada. ¿A dónde te apetece ir?

Ana seguía sorprendida. Respondió, casi titubeando:

–¿Yo? Pues... A Nueva York. ¿Y a ti?

–No está mal.

–Máximo...

–No, oye, que a mí me mola Nueva York. Aunque... No sé... También me gustaría ir a Australia.

Se quedaron en silencio, Ana apoyando su cabeza en el hombro de Máximo.

Máximo dijo:

 –¿Y si lo resolvemos a piedra, papel, tijera?.

Ana le miró sorprendida, y sonrió. 

–Venga. No te quejes si te machaco.