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lunes, 24 de julio de 2017

ESPECIAL QUINTO ANIVERSARIO I - EL SEÑOR DE LAS MOSCAS




Bueno, pues empezamos esta serie de reseñas en conmemoración del lustro de este blog con una de las novelas más conocidas de la literatura. El señor de las moscas. La verdad es que le tenía ganas a este libro. Muchos amigos míos hablaban de él con asiduidad, así que decidí darle una oportunidad. 

La cosa es que es la primera novela que me leo dos veces. No porque me haya parecido la mayor maravilla de las letras, sino porque quería pillarle... más sentido. 

¿A qué me refiero? Bueno, empecemos con el principio.

Si habéis visto un episodio de Los Simpson en el que Bart y sus compañeros se pierden en una isla desierta, esa es básicamente la sinopsis. Aunque el contexto histórico difiere, puesto que se supone que se desarrolla en el marco de La Segunda Guerra Mundial, dado que por ejemplo, se hace referencia al lanzamiento de una bomba atómica, pero no se nos aportan ningunas fechas. De igual modo, no sabemos mucho de los personajes, sólo algunos recuerdos (como los del protagonista, Ralph) y que son todos británicos. Eso la verdad no me supuso ningún problema a la hora de leer esta obra. 

Lo que sí me dificultó su lectura fueron las descripciones de los lugares. Dios mío.

Esto es algo que no me había pasado desde que leí los libros de Canción de hielo y fuego. Comprendo que explicar cómo son los espacios en una novela no es lo mismo que en un cómic o película, puesto que estos dos últimos medios juegan con la ventaja de poseer imágenes, pero mientras leía la novela de Golding, no podía hacerme a la idea de cómo eran las zonas que exponía. Al principio iba bien, pero tras dos líneas, me perdía. Es curioso, porque con por ejemplo, Ensayo sobre la ceguera, las descripciones no me supusieron tal problema, podía hacerme una idea sobre cómo eran los sitios donde estaban los personajes. Y estamos hablando de Saramago, que escribe todo seguido y tienes que leerlo todo de una pasada para no perder el hilo. Pero con El señor de las moscas...

Así que efectivamente, en parte me la leí dos veces para ver si podía tener una mejor imagen mental sobre los emplazamientos (cosa que no ha sucedido, por desgracia) Y en parte me la volví a leer para comprender mejor no tanto su mensaje, sino su simbolismo.

Veréis, esta novela es muy simbólica. Si la habéis leído, sabréis de qué hablo. Pero para los que no, y a riesgo de realizar unos destripes, los personajes que posee, al menos los principales, representan una faceta humana. Por ejemplo, Ralph es el sentido común, o más bien la democracia. Piggy, por su parte, el raciocinio, y Simon, a la bondad, siendo una referencia a Jesucristo. Esto último no lo descubrí en mi primera lectura, sino buscando unos cuantos datos tras esta en la Internete. Por eso, para este análisis, decidí leer otra vez esta novela, para ver si pillaba algo más de significado a su simbología. En parte creo que lo he conseguido, y me alegro de haber hecho eso. Además, he encontrado un atractivo muy interesante en esta relectura. Golding emplea en numerosos pasajes de la obra metáforas, lo cual los hace mucho más atractivos, y en los momentos en los que detalla cómo viven la vida los niños en la isla (los juegos, sus sentimientos, cómo van cambiando...) es un placer, mucho más ameno y evocador que las ya mencionadas descripciones de los entornos. Otro puntazo es que a veces, Golding hace referencias a algunos hechos que han ocurrido con anterioridad en la historia pero de un modo muy sucinto, como si con dos palabras ya supone que sabes de qué está hablando, no necesita volver a contarlo todo mascado. Te obliga a recordar fuertemente lo acaecido. 

Hablemos ahora de la violencia de El señor de las moscas, sin duda lo más conocido de esta novela. La cosa es que le eché un vistazo a la reseña en This blog ends with you y al leer que "apenas hay violencia en el libro [...] cuando la hay es muy contundente", pensé que sería un texto de los que no podría continuar leyendo, o al menos tendría reparos para seguir. 

Pero no. 

Llamadme insensible, pero las escenas violentas que hay, de las cuales sin duda destacan dos, no me parecieron tan brutales como por ejemplo en  El club de la lucha, o, de nuevo, Ensayo sobre la ceguera. En estos dos libros sí que notas la violencia. La sientes de un modo visceral, brutal, orgánico. Sobre todo con el texto de Saramago, en el que algunos pasajes eran bastante desagradables, exponiendo cómo puede llegar a ser el hombre en los momentos más críticos. Supongo que como Golding la publicó en el año 1954, ya era suficientemente violenta en su época con lo que tenía, pero ahora... En cuanto a su mensaje, si el ser humano es violento por sí mismo o por culpa del medio, la verdad es que lo que he sacado en claro es que todo humano posee una sombra. Y esa sombra es lo peor que tenemos, que sale a relucir cuando nos tocan las narices. 

Tras estas líneas podréis suponer que El señor de las moscas no me ha gustado. En retrospectiva, el hecho de releerlo me ha hecho ver mucho más de la novela, comprender más algunas de sus facetas. Pero no la considero una obra maestra como dicen. Una novela interesante, sí, pero me ha dejado un poco frío. Si os soy sincero, creo que tenía muy altas las expectativas. Quizá si le echáis un vistazo podéis sacar otras conclusiones diferentes, incluso que os guste más que a mí. 

sábado, 22 de abril de 2017

BREVE ANÁLISIS DE "EL VIDEOJUEGO A TRAVÉS DE DAVID CAGE"



Hace cosa de casi más de un mes, José Altozano, más conocido como Dayo, publicó un libro junto con la editorial Héroes de papel, cuya temática era sobre el videojuego. La cosa es que no se trataba de un examen general sobre el medio, sino más bien una disertación acerca de un autor en concreto, en este caso David Cage, para así poder reflexionar acerca de los videojuegos, lo que les caracteriza, cómo cuentan una historia, definir qué es una mecánica, un sistema... etc. Admito que como ya dije en su momento, los videojuegos ya no me producen tanto interés como antes. Pero eso no significa que como medio que son, no pueda aprender de ellos, y este libro es un modo excelente de lograr dicho aprendizaje. Muchas de las aspiraciones de los videojuegos han sido las de otras artes en su tiempo. Llegar a más gente. Hablar de temas trascendentales. Buscar nuevas maneras de contar historias. Y he aquí la razón de por qué escoger a David Cage como puente. Las razones que esgrime Dayo son interesantes. David Cage es un autor con dudas, cuestiones, que desea lo mejor para los videojuegos, y que a veces, como cualquier creador, falla, o acierta en sus intentos (lo cual es la gracia de contar historias, ¿verdad?) Pero al hacerlo, al cuestionarse sobre este medio, logra que los videojuegos den algunos pasos.

En fin, comencemos con la reseña en sí. Intentaré no destripar mucho el libro, por si acaso alguien quiere leerlo.

El primer capítulo, versa sobre los sistemas de los videojuegos, por qué no se puede hacer de todo en un título, y las limitaciones que posee el propio medio. Es un tema interesante, puesto que no han sido pocas las veces en las que los consumidores (yo incluido) se han quejado de las escasas posibilidades que algunos juegos presentan. Puedo ir a donde me de la gana, pero no puedo, por ejemplo, entrar en un edificio cualquiera, sólo en algunos. Esas cosas. También se expone cómo los juegos pueden hablarnos acerca de sus personajes, y para ello, se nos menciona un interesante caso, relacionado con Spec Ops The Line. Como dije, no quiero meter muchos destripes, pero os aseguro que es una interesante disertación. Lo que ya no concuerdo tanto con el autor es sobre lo que dice acerca de el villano de Heavy Rain. No he jugado al título, y quizá mi interpretación sea errónea, pero bueno.
OJO, QUE VIENEN DESTRIPRES.  La cosa es que a mí me parece interesante cómo se nos oculta información acerca de él, como si nos metiéramos en la psique del personaje, que quiere mostrar otra faceta al mundo. Es un poco lo que dijo Doug Walker acerca de las gárgolas en El jorobado de Notre Dame. Pero lo dicho, no he jugado a Heavy Rain, y quizá mi reflexión sobre este giro sea incorrecta.

En el segundo capítulo, se nos habla sobre las mecánicas, donde Dayo las define bastante bien, usando ejemplos sencillos (saltar, disparar, hablar... son mecánicas) y además estableciendo sus posibilidades para comunicarnos temas, dedicando un apartado para hablar de la "marca de la casa" de David Cage, los QTE, así como de lo que hizo único a Half Life 2.

El tercer capítulo trata acerca de las decisiones que podemos tomar en los videojuegos. Ya sabéis, lo que siempre nos prometen. Por supuesto, esto tiene que ver con los sistemas, dado que existe una limitación en los resultados que ofrecen diferentes decisiones, y siempre se querrá optimizar. Aquí también se nos habla de cómo los juegos de David Cage añaden un factor de riesgo al impedir que se pueda cargar partidas, o de que en algunos títulos, las decisiones nos hablan, nos comunican un mensaje, incluso sin tener una gran repercusión a nivel global en todo el juego, ni modificar en gran medida el guion. Ah, por cierto. Ha sido con este libro que me he dado cuenta de que guion ya no lleva tilde. Desde hace ya 7 años.


Todos nos lo preguntamos también, Skids. Todos nos lo preguntamos también...


El cuarto capítulo reflexiona sobre la relación entre el cine y el videojuego, dado que sin duda son dos medios muy cercanos entre sí, y cómo ha evolucionado el modo de contar historias de David Cage desde un punto de vista cinematográfico, y con esto me refiero a un repaso por el tipo de planos que este autor emplea, la captura de movimiento, la interpretación... etc incluyendo también otros ejemplos, como Quantic Dream, o The Order 1886. También me resultó curioso la disertación que ofrece Dayo sobre la cámara en Gears of War, como si quisiera dar un aire de documental bélico.

El quinto capítulo ha sido quizá el más interesante para mí, dado que trata del guion en el videojuego. Normalmente, el juego no empieza con el guion, sino con las mecánicas, y luego el guionista tiene que dar un sentido a todo eso, cosa que no ocurre con David Cage quien rechaza ese paradigma, al igual que otros autores. Así Dayo analiza a los personajes de sus obras, comparando con otros títulos, como The Last of Us. En el juego de Heavy Rain, habla de su protagonista, definiéndole como alguien simple, puesto que esa clase de personajes, en general, y no solo en los videojuegos sino también en el resto de medios, para llegar a mayor público, han de ser páginas en blanco, con los que empatizar sea más fácil. La cosa es que esta reflexión sobre los protagonistas no me parece del todo justa. A ver, que sí, que en numerosas obras los protas son muy simples, para qué negarlo, pero luego tienes títulos como El guardián entre el centeno, Transformers MTMTE, y cómo olvidarnos, Evangelion, cuyos protagonistas son complejos hasta el hartazgo. Holden es un chaval que ha perdido el rumbo de su vida, desconfía de todos dado que son para él más falsos que nada, además la muerte de su hermano, a quien consideraba el ser más puro e inocente, le ha afectado sobremanera, y por eso no quiere que su hermana pequeña acabe como un adulto más, dado que es otro ser puro e inocente. Por su parte, en Transformers MTMTE, no hay un protagonista claro, todos tienen algo que contar y ocupan un gran papel, sin que casi ninguno destaque más que otros, pero en general sus personajes son de los más interesantes que he visto en mucho tiempo, llenos de contradicciones, traumas y con deseos de ser mejores, de conseguir una redención, como por ejemplo Drift, que se ata a la religión para expiar su pasado como Decepticon. En Evangelion la cosa es semejante, con un personaje como Shinji, imperfecto, que huye del conflicto y aún así lucha consigo mismo y su ser, lejos del típico protagonista de un anime de mechas, o Asuka, una chica orgullosa, pero con una gravísima pérdida a sus espaldas que, como a Holden, le marcaría de por vida y un deseo voraz de que la reconozcan por ella misma, que jamás la confundan. No son, como vemos, personajes simples. Pero aún así, puedo empatizar con ellos, quizá me cueste más, pero al final lograré conectar, y seguro que mucha más gente también, porque gran parte de sus penas, deseos, son los nuestros. ¿Quién no ha querido ser mejor? ¿Quién no es orgulloso? ¿Quién no se cuestiona sobre lo que hace, sobre su ser mismo? ¿Quién no ha sufrido en el pasado? El ser humano es un animal difícil de entender. Y sí, hay personajes simples, no lo negaré, pero los que de verdad marcan la diferencia son los complejos, los más humanos, y no creo que sean como dice Dayo, casos excepcionales, hay muchos por ahí. Eso al menos creo yo.

Por último, Dayo hace una breve reflexión sobre David Cage, lo que representa para la industria y lo que el futuro puede depararnos.

En fin, hasta aquí el análisis sobre el libro "El videojuego a través de David Cage". Supongo que habrá sido muy corto para muchos, pero como expuse, no he querido hacerlo de esa manera. Metería destripes a mansalva, y eso no sería lo mejor para aquellos que quieran leerlo. Si os animáis a hacerlo, no temáis por el nombre del manuscrito; no supone mucha complicación leer el texto, quizá a veces has de volver a alguna frase, pero no es lo común, y la verdad es que se entiende muy bien y los ejemplos que ofrece son bastante claros. Además, parece que estés viendo un vídeo de Dayo, dado que en numerosas ocasiones hay algún que otro chascarrillo, y eso se agradece. Pero parece ser que a algunos no les ha parecido necesario. En mi opinión creo que sí, dado que con esas bromas se aligera la carga del texto, y ayuda a que se lea mejor, teniendo en cuenta que el tema tratado es un poco complejo, e incluso desconocido en mi caso. Otra queja presente en dicha crítica es que se no ha hablado de las decisiones de Bioshock. Esto es un poco como en el libro de Anime! Anime! 100 años de animación japonesa, un texto muy interesante y que recomiendo a todos los que les guste la animación del país del sol naciente. Se ofrece una visión general del medio, sí, pero obviando la mayor parte de series más importantes y conocidas (o si acaso se definen con sucintos detalles) a favor de otras menos famosas (con mayores análisis) para que así se contribuya a su difusión.

Con todo, este texto es un gran título para todos aquellos que como yo, vean el potencial que presentan para contar historias, tomando como referencia a David Cage, un autor que busca algo más en el medio que lo habitual. Especial mención al capítulo quinto, mi favorito de todo el texto, dado que se habla del guion, un apartado que considero muy importante para cualquier historia. La única pega del libro es quizá la cubierta inferior, que por momentos pensé que se me iba a romper, pero al final eso no me impidió disfrutar de las reflexiones incluidas, interesantes a más no poder.
Lo dicho, si te gustan los videojuegos, y sus posibilidades narrativas, deberías echarle un vistazo.



Y qué demonios. Esto es el día del libro, ¿no? ¡Pues eso, más libros para analizar, que no se diga!

El lobo estepario, de Herman Hesse



Grandioso libro. Complicado de leer, sí, pero cada vez que volvía a cada línea para comprender su significado, veía algo nuevo, sacaba una nueva conclusión. Es una obra con mayúsculas, de las que te dejan pensando, y que no te puedes sacar de la cabeza, una pieza maestra de la literatura, vaya. En ella, se nos narra la vida de Harry Haller, un hombre casi siniestro, pero que nadie puede comprender del todo, y que se denomina como lobo estepario dado que piensa que su alma, su ser, está dividido en dos partes: una humana y una lobuna, dos contrarios que se odian. En definitiva, un texto que habla sobre la condición del hombre de una manera que pocas veces he visto. No quiero contar más de la novela. La destriparía y eso sería lo último que desearía. Leedla. Ya.


El extranjero, de Albert Camus



Esta obra, si bien no me pareció tan buena como la anterior, no me dejó del todo indiferente, gracias a su protagonista, que solo se puede definir como un pasota al que le suda todo. En serio, con sólo leer cómo narra su día a día, ves que todo le da igual, y tan sólo está para ver las horas pasar y cumplir sus funciones orgánicas. Pero la pregunta que se debe hacer uno es ¿la actitud del protagonista es causada por sí mismo, o quizá es el modo de vida, o mejor dicho, la sociedad, quien ha moldeado dicha actitud? Aún no tengo clara la respuesta.


Réquiem por un campesino español, de Ramón J. Sender


Si tuviera que definir esta novela con una palabra, esa es dura. No se corta a la hora de contar lo peor de la condición humana. Es corta, pero intensa. Eso sí, si os compráis la edición de Austral, que es la que he puesto como imagen, aviso que tiene una introducción, pero de las que te cuentan toda la novela. Así que lo suyo es que la leáis cuando hayáis acabado la historia.


Gilgamesh, versión de Stephen Mitchell


Gilgamesh, el relato más antiguo del que tenemos constancia. ¡¿CÓMO NO PUEDE UNO CAER ANTE SEMEJANTE DESCRIPCIÓN Y LEER ESTE LIBRO, POR DIOS?! Ejem, bueno, pues eso, nos hallamos con un escrito interesante, que habla sobre la muerte, la condición humana y su fragilidad. Y hasta ahí puedo decir. No quisiera destripar más la obra, pero sólo una cosa más: igual que con la anterior novela, esta tiene una introducción que te lo cuenta todo. No me malinterpretéis, está muy bien, pero la dejaría para el final, después de haber finalizado el texto principal.


Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago


Tenía un poco de miedo con esta novela. No me refiero a lo que narra, sino al estilo de narración en sí. Si habéis leído a Saramago, sabréis de qué hablo. Pero pensándolo bien, ese modo de contar la historia le ha ayudado, haciéndola mucho más verosímil. No hay pausas, ni guiones para introducir el diálogo de cada personaje, ni nada por el estilo. Todas las frases que dicen los personajes son seguidas (algunas duran más de una página) diferenciándose solo por mayúsculas al inicio de cada una de ellas, y aún con esas, cuesta saber quién ha dicho qué, haciendo una experiencia mucho más real. La historia trata sobre un país que sufre una epidemia de ceguera blanca, y tan sólo queda una mujer con la visión sana, que será testigo de cómo la humanidad se va perdiendo, y lo único que permanece es el deseo de sobrevivir, y joder cómo transmite. A mí me atrapó enseguida. De hecho, es, junto con La carretera y El fin de la infancia, de las que ya hablé con anterioridad, mi novela de ciencia ficción favorita, si es que se puede incluir en ese grupo.

domingo, 2 de abril de 2017

SOBRE LA LECTURA



Leer es una pasión. Un acto que nos hace ver el mundo con otros ojos, pero que a diferencia del cómic, el séptimo arte, o los videojuegos, precisa de toda nuestra imaginación. Para recrear los mundos que se nos narran, los personajes que se nos describen y habitan en ellos, con qué voz hablan. Con esto no quiero decir que los tebeos, el cine y los videojuegos carezcan de valor comparados con la lectura. Lo que quiero exponer es que leer como tal es una actividad que requiere mucho más esfuerzo, pero que puede ser igual o incluso mucho más apasionante. Encontramos historias increíbles, personajes que pervivirán en nuestra memoria por siempre jamás, e incluso, con los que uno pueda conectar, hasta identificar. También pasa en los otros medios, a fin de cuentas, están narrando historias, pero con los tiempos de la inmediatez que estamos viviendo, a veces veo cómo la lectura, tanto en los jóvenes como en muchos mayores, no está tan enraizada como yo desearía. Habrá excepciones, desde luego (diablos, yo conozco algunas) pero esa es mi impresión general. 

Si bien mi afición a los cómics y videojuegos ha sido algo que más o menos se ha mantenido constante a lo largo de mi vida, no ha sido así con la lectura. ¿De dónde surgió ese deseo voraz de leer y leer? ¿Cuándo fue? Todas esas preguntas tendrán su respuesta. Dejad pues, que os cuente una historia...

Cuando era un niño, mi interés por los libros era, y he de reconocer, muy escaso. Si acaso leía los libros que me mandaban en el colegio. Nunca recordaré alguno de ellos como una lectura emocionante. Si que devoraba cómics, al menos eso era algo. Por supuesto, también estaban ahí los videojuegos, pero eso ya casi era algo normal en cualquier casa por aquel entonces y también ahora, así que podríamos obviar ese aspecto. 

En segundo de la ESO nuestra profesora de lengua nos mandó leer un libro, titulado ¡No me toques la cabeza!. Era una novela juvenil, y me temía lo peor. Ya nos había mandado otras, y no fueron lo que se dice grandes experiencias. Pero este libro fue diferente... Me encantó. Y no es broma, aún lo considero como el mejor libro que me mandaron leer jamás en mi etapa escolar. Pero ¿por qué? ¿Por qué ese? Bueno, la verdad... No estoy del todo seguro. Quizá tenga que ver el hecho de que por esa época mi hermano y yo habíamos empezado a ver Evangelion. "¿Y en qué se relaciona ese hecho con el libro?", diréis. Bueno, el anime de Hideaki Anno me marcó por muchas razones, siendo una de las principales la siguiente: que con esta serie, cuando comencé a visionarla, fue la primera vez en mi vida que dije esto: "Ese personaje... se parece mucho a mí". A partir de entonces, empecé a valorar a los personajes. Al menos, en un mayor grado de importancia. Ver si se asemejaban a mí. Como podréis adivinar, el protagonista de la novela en cuestión también se parecía a mí. Ambos buscábamos nuestro sitio. Nuestro destino en el mundo. 

Y a partir de ahí, surgió mi deseo de leer más. Porque si una novela podría tener esa clase de personajes, otras deberían tenerlos. Por narices. Luego me leí La guía del autoestopista galáctico (un libro divertidísimo con personajes carismáticos y con el que contacté por primera vez con la literatura de ciencia ficción) Frankenstein, La carretera, Soy leyenda, y otras muchas obras, que tenían un factor en común. Todas hablaban de personajes humanos. Había un problema mayor, sí, pero eran los personajes humanos los que tenían no sólo que lidiar con dicho problema sino con sus propias incertidumbres y deseos. Algo que por supuesto, yo también hacía. Por lo que mi conexión con dichos personajes crecía. Pero, ¿me identifica tanto con ellos como en ¡No me toques la cabeza!? Podríamos decir que sí, había una conexión, pero no era al mismo nivel. Empatizaba con ellos, sentía lo que ellos, me entristecía cuando ellos lo hacían, pero no tanto como con la esa novela que me mandaron. Y no me malinterpretéis: aún con todo, son libros que me conmovieron, con los que pasé grandiosos momentos que nunca cambiaría por nada, cuyas historias y personajes me encantaron. Pasaron inexorablemente los años. Cuando llegó el momento de hacer la selectividad, comencé una novela. Supongo que ya sabréis de cual hablo. Una con la que me identifiqué con su personaje, pero a un nivel monstruoso. Una historia en la que encontré un alma gemela, con problemas, pero que eran iguales que los míos. 

El guardián entre el centeno, de JD Salinger. 



Ya he hablado de este libro anteriormente, y también sobre su autor en una ocasión, pero me gustaría añadir algo más. Si fue con Evangelion la primera vez con la que me identifiqué con un personaje, fue con Salinger cuando me propuse leerme toda la bibliografía de un autor. También estaba Delibes, cuyas novelas me encantaban (y aún a día de hoy, por supuesto) pero que Salinger hubiera escrito una en la que su protagonista se parecía tanto a mí, era algo inusual. Casi de magia negra, podría decirse. Y así fue: me leí todas sus novelas, al menos las publicadas en español (hay algunos textos no publicados que encontré por Internet, pero bueno) ¿Me causaron el mismo impacto? No, desde luego. Pero sus historias poseían una gran humanidad. Sus protagonistas tenían miles de dilemas. No se sentían cómodos en el mundo. Querían buscar su lugar, un sitio al que pertenecer. Igual que muchos. Igual que yo. 

Es más, JD Salinger también me atrapó por su manera de escribir. Su novela Levantad carpinteros la viga del tejado y Seymour: una introducción concluía con eso mismo: una disertación sobre un hermano de una familia que se había suicidado nada más casarse. JD Salinger había participado en la guerra, y había sufrido secuelas por ello. No es descabellado pensar que parte de sus experiencias, tanto familiares como extrafamiliares, inspiraron esas historias. Es más: no publicó más novelas aparte de las cuatro que escribió y vivió el resto de sus días recluido, como si fuera un monje, un ermitaño, lejos de la fama, de sus admiradores. De casi la vida misma.

JD Salinger es uno de mis autores favoritos. Me leí todas sus obras publicadas, y sí, eran grandes títulos, pero es solo una la que de verdad marca la diferencia. La que logra conectar del todo contigo. Hacerte ver que no estás solo y que hay otros que han pasado por las mismas penas que tú. Al final, cuando te das cuenta de eso, cuando ves que un personaje de un libro que ha sido escrito años, décadas, o incluso siglos antes de que tú nacieras, tiene más en común contigo que mucha gente que conoces, es entonces cuando la lectura, el afán por leer, esa afición, se ha apoderado de ti. 

Así fue cómo se forjó mi pasión y ha llegado hasta el día de hoy. Mi hermano fue más por la ciencia ficción, mientras que en mi caso, por novelas con historias menos épicas, de menos ciencia ficción (valga la redundancia), casi de andar por casa podríamos decir, pero todas compartían algo: sus personajes eran muy humanos. Casi tanto como yo. Personajes cuyas penas podrían ser las mías. Cuyas alegrías podrían también ser las mías. Personajes que me dijeran que no estoy luchando en solitario, que ellos también han pasado por lo mismo que yo, han sufrido y padecido lo mismo que yo. Al igual que muchas otras personas en este enorme mundo. De hecho, cuando me encuentro con obras así, no puedo dejarlas ni un minuto, he de seguir con ellas, y me las acabo en pocos días. Algo curioso, viviendo en el tiempo que vivimos, de, como dije al principio, inmediatez. Pero eso no tiene por qué ser malo si se disfruta con la lectura. Es una pena cuando se acaba la historia, cierto, pero al menos el viaje ha merecido la pena. Has tenido una grata compañía. Por eso os pido que leáis. Libros y cómo no, cómics. No sólo juguéis a videojuegos, o veáis la televisión. Si sólo os concentráis en un campo, no podréis ver el horizonte, un horizonte con numerosos relatos por descubrir y que, quién sabe, os emocionen y conmuevan. Abarcad más. Ved más. Leed más. Encontrad más historias. Encontrad más personajes. A fin de cuentas, los han escrito humanos. Como tú y como yo. Y eso es algo precioso.


domingo, 29 de enero de 2017

10 LIBROS QUE RECOMIENDO LEER

¿Qué? ¿Os esperabais el meme de George Clooney? ¡JA!

Puede que parezca lo contrario, pero soy un ávido, ÁVIDO, lector de libros. De hecho, cuando entro en una librería puedo pasarme horas enteras perdido entre tantos libros que deseo comprar, y mientras se acumulan y el polvo se deposita sobre montañas de ellos porque soy más lento que la hostia leyendo y...

Bueno, pues eso, que me gusta leer. Y sé que en este blog tan sólo se ha reseñado un libro (Dios, dicho así suena hasta humillante) por ello os traigo hoy una entrada en la que critico de manera breve 10 títulos literarios que me han marcado y que recomiendo profusamente. Como adelanto, puedo decir que la mayoría son novelas, tanto de nuestro país como del extranjero. Sin más preámbulos, comencemos. 


EL CAMINO, de Miguel Delibes



Hay algo interesante que impregna toda la obra del autor vallisoletano, que considero como a uno de mis favoritos, y mi predilecto en lengua castellana. Es un sentimiento de nostalgia, de añoranza del campo. En esta obra se nota especialmente. El argumento nos narra  algunos de los sucesos que su protagonista, Daniel el Mochuelo, rememora el día antes de sus partida a la ciudad para estudiar; sucesos que vivió con sus amigos y en los que experimentó desde el amor hasta el sentimiento de la pérdida, pasando por la cuestión de las normas de los adultos y del porqué ir a estudiar tan lejos, qué podría aportar el conocimiento a su vida. Todo observado desde la óptica de la niñez, pero con un tono adulto, y como digo, nostálgico. Es un título apasionante, ameno, de lectura fácil y a la vez reflexiva. Si no has leído nunca a Delibes, te recomiendo fervientemente este título. Y si te gusta y quieres más, otras novelas interesantes suyas son El disputado voto del señor Cayo, Los santos inocentes, El príncipe destronado, y, aunque esta es más difícil de leer, La sombra del ciprés es alargada, que es su primera obra. 


SOY LEYENDA, de Richard Matheson



Lo reconozco: no he visto la película, pero cuando indagando sobre ella por la Internete vi que se basaba en un libro, decidí comprarlo y leerlo. Y joder, qué maravilla. Posiblemente sea una de mis novelas de ciencia ficción favoritas. La historia trata de Neville, un hombre que vive en una Tierra habitada por vampiros, y que no tiene más remedio que coexistir con ellos. De hecho, al principio se nos presenta como un hombre aburrido, alicaído, presa de la rutina, pero luego suceden unos determinados acontecimientos (como el encuentro con el perro, que me parece precioso) que cambian su vida de un modo radical. En la novela se nos habla del miedo del hombre a lo extraño, a lo que no es como él, y de un modo que no pienso desvelar, porque me pareció muy acertado, y da sentido al título de la novela. Si te gustó la película, o quieres saber qué la originó, ve a por este libro. O en cualquier otro caso, también. 


EL FIN DE LA INFANCIA, de Arthur C. Clarke


Como sabréis, me gusta Evangelion, y en especial The End Of Evangelion. Viendo que este libro era una de las influencias de la obra de Hideaki Anno, me propuse echarle un vistazo. 
Y me encantó. Me gustó cómo propuso y narra su autor el final de la humanidad, algunos de sus personajes me enamoraron, Dios, es una de mis novelas favoritas de todos los tiempos. Sí, sé que esto no es una crítica decente para un libro tan grande como este, pero hacedme caso, no quiero desvelar más detalles de los que he desvelado ya; leedlo echando hostias. 


TOKIO BLUES, de Haruki Murakami


Confieso que me gustan más los relatos de Murakami que sus obras largas, aún así a esta le guardo un especial cariño, pues fue la primera vez que leí algo de este autor, y fue amor a primera vista, que se ha ido extendiendo hasta el día de hoy. La novela nos cuenta las vivencias de Toru durante sus estudios universitarios y también cómo afronta la pérdida y el amor por dos mujeres bien diferenciadas. Puede parecer algo simple, manido, e incluso cursi, pero está narrado de una forma muy intimista, cercana, y muchos de los sucesos que se nos cuentan pueden llegar al alma. Sé que no es de las novelas más apreciadas del escritor, pero para mí, es mi favorita.

Eso sí, hay algunas escenas que te la dejan como un bote de laca...


LA CARRETERA, de Cormac Mcarthy


Hablar de esta novela es hablar de uno de mis títulos favoritos de todos los tiempos. Es una novela que se podría incluir en el género de la ciencia ficción, pero cuyo punto fuerte son las conversaciones, los momentos que tanto padre como hijo disfrutan juntos en un mundo inmisericorde, como si ellos fueran lo único cuerdo que queda, y la añoranza de tiempos anteriores. Llama también la atención cómo el autor la escribió, con un estilo que me recordó al de Delibes en Los Santos Inocentes. En definitiva, un grandioso libro que debéis tener en cuenta. 
También tuvo una adaptación fílmica, y he de decir que fue muy acertada y fiel al texto original. 


MARTIN EDEN, de Jack London



Este libro es un poco difícil de reseñar, más que nada porque cuando lo leí estuvo a  punto de dejarlo. Su comienzo es pesado de cojones, enrollándose hasta el infinito y casi provocando tedio. Pero entonces pasamos de la mitad y la novela pega un acelerón y se hace mucho más amena de leer; es entonces cuando la historia se vuelve más interesante y hasta incluso me pareció terrorífica, porque narra cómo su protagonista se dirige a su perdición a una velocidad inimaginable. 
Si decides leerlo, ten en cuenta que, como antes he dicho, el inicio puede ser desalentador, pero si aguantas, serás recompensado con una historia trágica sobre el precio a pagar cuando se quiere aspirar a algo más y la autodestrucción de una pobre alma. 


LEER ES UN RIESGO, de Alfonso Berardinelli


No, no es una novela. Estamos ante la colección de algunas de las reflexiones que Berardinelli, uno de los críticos más importantes, agitadores y polémicos de Italia, realiza sobre la lectura, la poesía, las nuevas tecnologías, e incluso la propia crítica literaria (siendo el texto que habla sobre ella mi favorito de todo el libro) Son grandes disertaciones, y si alguna vez te has preguntado acerca de el papel de la lectura en la cultura y en tu vida, te debes el lujo de echarles un vistazo. 


FRANKENSTEIN, de Mary Shelley


Oh, joder, menuda pedazo de maravilla tenemos aquí. Decir la sinopsis de esta novela no es necesario, porque todo Dios la conoce, pero aún con ello, es un título que hay que leer sí o sí. Uno en el que se refleja la construcción de la visión del mundo de todos nosotros, de cómo todo lo que sucede a nuestro alrededor, y atestiguamos, forma parte de nuestra ética, de nuestro modo de actuar. También habla del afán del hombre científico de superar a la creación y a Dios, ignorante de las consecuencias terribles que pueda acarrear tal afán. 
Imprescindible. 


EL CLUB DE LA LUCHA, de Chuck Palahniuk


No, no he visto la película. Hala. Ya lo he dicho, ¿contentos? Pero sí que me he leído el libro. Y he de confesar que, a pesar de no considerarlo un título de culto como muchos hacen, es una novela que da bastante de qué pensar. No sólo sobre cómo la gente gasta su vida en un trabajo que no le llena, en su afán de consumismo, sino también en cómo hay personajes que aprovechando esa situación, sueltan un discurso inspirador y que hace que la población se revolucione, pero llegando incluso a resultados desastrosos.


LA TUMBA DE LAS LUCIÉRNAGAS, de Akiyuki Nosaka


Incluyo aquí también su novela Las algas americanas
Si habéis visionado la película de Ghibli, sabréis de qué va La tumba de las luciernágas. Seita y su hermana, que muere de inanición, intentan sobrevivir durante la Segunda Guerra mundial en Japón, mientras la aviación norteamericana lanzaba bombas incendiaras sobre la población. Es una novela bastante cruda, que no duda en describir las situaciones más desgarradoras que suceden alrededor de los personajes. No obstante, me gustó mucho más Las algas americanas, puesto que era una sátira no solo de la sumisión de Japón tras la Guerra ante Estados Unidos (que, recordemos, dio lugar a su constitución) sino también de cómo todo eso trastocó a la población del país del Sol Naciente, con palabras como "democracia"; una sátira que presenta en algunos momentos sucesos bastante chocantes e inesperados.


Pues hasta aquí la lista. Espero que alguno de los títulos os interese y le echéis un vistazo. Oh, y no os preocupéis, que haré más reseñas literarias en el futuro.  

sábado, 3 de diciembre de 2016

SOBRE LA FILOSOFÍA EN LA ESCUELA




Hace cosa de un año, el Gobierno español propuso reducir la asignatura de Filosofía en las aulas españolas, lo que causó un gran revuelo. Yo quisiera ofrecer mi opinión al respecto.

No sé cómo disteis vosotros filosofía, porque cada Comunidad Autónoma es un mundo, pero la estructura que siguió mi formación en dicha materia fue: 

Ética en cuarto de la ESO

Filosofía general en 1º de Bachillerato

e Historia de la Filosofía en 2º de Bachillerato.

Podría decir que cuando más aprendí de Filosofía fue en 2º de Bachillerato. 

Pero por desgracia atentaría contra la verdad. 

Lo único que hice durante ese año, en esa asignatura, fue aprenderme de memoria lo que los filósofos pensaban acerca de cuestiones como el mundo, la sociedad, y etc. ¿Qué clase de historia es esa? ¿Qué clase de historia, y remarco, RELACIONADA CON LA FILOSOFÍA, es esa? Sí, está bien saber lo que Marx pensaba de la economía mundial, pero una cosa es SABER, y otra muy diferente es APRENDER TODO DE MEMORIA COMO UN MALDITO PAPAGAYO PARA SOLTARLO EN UN EXAMEN Y A OTRA COSA MARIPOSA. Porque SABER implica aprender de verdad, discutir, confrontar los pensamientos de dicho pensador, con los tuyos. Y a lo mejor descubrir que tenía una visión del mundo igual, o diametralmente opuesta, a la tuya. Nada de eso sucedió mientras daba dicha asignatura.

Mucha gente se apenó de que la filosofía sufriera tal corte. Yo en cierto sentido, me alegré. Porque eso no era Filosofía. Era un INTENTO de Filosofía. Y mal llevado. No sé, repito, cómo la disteis vosotros, pero por lo que a mí respecta, me daba vergüenza asistir a esas clases. Verdadera vergüenza.

Hace poco me compré un libro de Alfonso Berardinelli, llamado "Leer es un riesgo". Es un conjunto de artículos publicados durante varios años, y joder, menudo puto descubrimiento. Alfonso, pese a vivir en un país diferente al mío, tiene una manera de pensar que es jodidamente necesaria en estos días. Incluso cuando habla de Italia, parece que hable de España. Pero bueno. Uno de sus artículos más interesantes versa sobre Simone Weil, una filósofa por la que Berardinelli profesa una gran devoción, considerándola la mejor pensadora del siglo XX. Pues bien, YO NO LA DI EN HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. Y por lo que veo, en comunidades como Valencia, tampoco. No sé si en otros sitios se da la obra de esta pensadora, así que agradecería que en los comentarios ofrecierais algo de luz al asunto.

Es interesante ver que Alfonso la define como (y estoy parafraseando) una ensayista que buscaba con gran pasión ser comprendida, evitando que la gente la malinterpretase. También, por lo que comenta el crítico italiano, habló sobre el auge del nazismo, el fracaso de la política obrera de los partidos comunistas, la teología, y la verdad. Y es curioso que ahora, con tanto debate sobre el feminismo, no haya leído nada sobre por qué no se da, en la escuela, a esta mujer. Ni un artículo sobre ese tema; si acaso he visto que la mayoría  alaban su obra, pero ninguno se cuestiona lo siguiente: "¿Por qué razón ella no entra en el programa de enseñanza de Filosofía?". Quizá es como dice Alfonso, que sea una pensadora difícil de acceder, que tiene ideas complicadas de interpretar, y digo yo ¿no sería interesante que dichas ideas, siendo arduas, nos obliguen a razonar sobre ellas hasta tener una conclusión propia, que pueda o no coincidir con la de la escritora? También afirma que Simone es considerada como una pensadora con una gran fragmentariedad, y en definitiva, asistemática, lo cual, en opinión de Alfonso, no es así. Y quién sabe, mientras escribo estas líneas, el sistema educativo haya rectificado su error, y la haya incluido. En ese caso, me gustaría que en los comentarios me lo dijerais. Pero por los fragmentos que he leído en el texto de Alfonso, me parece una mujer con una manera de ver el mundo interesante.

En fin. Siguiendo con Alfonso, una de las ideas que sostiene es que el mayor error del sistema de enseñanza es que hace pensar al alumno que las obras literarias están para ser analizadas en la escuela, nada más. También establece que los libros de texto, considerados en teoría útiles, y remarco EN TEORÍA, son odiados porque (¡sorpresa!) causan antipatía, sumisión, y posteriormente, cuando ya se han usado, se venden o incluso se tiran (eso puedo corroborarlo por experiencia propia) tras haberlos destruidos con subrayadores o dibujos (también lo corroboro)

¿Sabéis cómo empecé a leer de verdad? No en la escuela, sino en casa, buscando en Internet, hablando con la gente, sobre libros. De hecho, así fue como conocí  "El guardián entre el centeno", el que es para mí mi libro favorito. Cuando puse en Google "El mejor libro del mundo". En la escuela, no se enseña el placer por la lectura, por la evasión. Tan solo aprender de memoria y escupir lo que sabes en un examen, provocar, en síntesis, que el alumno odie por completo la lectura (y luego se queja la gente de que los chavales no leen nada, ¿por qué será?)

Y lo mismo sucede con la filosofía.

Nietzsche era el filósofo que más amaba mi profesor, porque "molaba mucho lo que decía de Dios". Pues mira, no sé por qué solo dimos poco y mal "Así habló Zaratrusta" en vez de el "Anticristo", obra que me atrae más porque en ella expone, por ejemplo, que el cristianismo es un mal social, una manera de atraer a las masas, que los anarquistas son los nuevos cristianos, y que únicamente Jesús es el único y verdadero cristiano que haya existido, cuya obra ha sido destruida y traicionada por la religión que vendría detrás. 

Eso es profundo y lo demás son hostias.

Y ¿sabéis? Si ahora quiero leer a Schopenhauer (que casi se me olvida: TAMPOCO LO DI), a Simone Weil, y a Niezsche, no es porque con la asignatura de la historia de la filosofía (y si la pongo en minúsculas no es por capricho, sino porque como dije antes, ESO NO ERA FILOSOFÍA NI NADA) me hubiesen entrado ganas de conocer más de ellos (bueno, sólo de los que di) sino porque, al leer textos y visto series, que hablan de esos pensadores, y su interpretación de la realidad, su manera de pensar me atrae, y quiero saber más de dicha interpretación, comprobar en qué coincidimos, en qué chocamos, y que sus ideas me hagan reflexionar (por ejemplo, el pesimismo de Schopenhauer, el dilema del erizo, el Anticristo de Nietzsche, la concepción de Simone Weil sobre la verdad, o mejor dicho, de la necesidad de la verdad). Pero lo que di en clase sobre los filósofos ni me atrajo, ni me sedujo. Más bien me ahuyentó. Era una prueba, una cosa que se supera, y luego se olvida. Quizá el problema sea del profesor, y no de la asignatura en sí. Posiblemente. Pero dar  en el último curso de Bachillerato únicamente historia de la filosofía me parece un crimen, un atentado contra la cultura. Porque una cosa es la historia de la filosofía, y sí, bien llevada, es interesante conocer lo que pensaron antes de nosotros, pero aún así sigue siendo una visión incompleta. Porque se necesita de otro aspecto. La FILOSOFÍA. Dedicar varias horas al día a que los alumnos hablen, expresen sus temores, su visión del mundo, sus deseos, su opinión sobre la religión. Y que sobre todo se fomente dicha expresión.

Por eso me alegro, en parte, de que se reduzca, e incluso quite ese monstruo que es esa asignatura. Pero por supuesto, con la condición de que se mejore. Que sea una asignatura amena, interesante, que no se centre sólo en el pensamiento occidental (descuidando a unos cuantos filósofos según qué Comunidad Autónoma), sino también que trate sobre la filosofía oriental. Pero sobre todo hay que recordar lo siguiente, que es quizá lo más importante. La Historia de la Filosofía, quieras o no, no puede existir sin la Filosofía. Ambas se necesitan. Y si sólo vas a ofrecer Historia de la Filosofía en segundo de Bachillerato, amigo mío, mal vamos.

viernes, 18 de octubre de 2013

RÁPIDO, RÁPIDO Y LENTAMENTE: UNA REFLEXIÓN.

Buenas a todos los seguidores, y perdón por tanto tiempo de inactividad, pero digamos que he tenido una sequía bastante prolongada en cuanto a ideas para actualizar el blog se refiere (los envidiosos dirán que es vagancia, jeje). Esperando que podáis disculparme, vamos con la primera entrada del mes de octubre de este año.

En el colegio e instituto, siempre nos pedían que leyéramos libros, libros que en el 90 % de las ocasiones eran más infumables que Prometheus. Y peor era cuando te tocaban libros en otro idioma y que fueran un completo peñazo (aún me acuerdo de Dolor y prejuicio en inglés... todavía tengo secuelas).

Yo no me contentaba con esos libros, sino que buscaba otros que fueran más de mi estilo, así conocí a Miguel Delibes (no me mandaron leer nunca en el instituto a este monstruo de la letra española, y eso, amigos, es un crimen), Arthur C.Clarke, Haruki Murakami, y a un autor que tengo en muy alta estima, a JD Salinger, del cual ya hablé con anterioridad. Así que si estuviera en mi mano decidir cuál sería el autor que todos los escolares deberían leer en su etapa estudiantil, de forma obligatoria y tajante, sería este:

JD SALINGER




"¡EPA EPA EPA!" diréis algunos. "¿Y qué pasa con autores como Cervantes, Quevedo, Shakespeare, Galdós, Delibes y todos los genios de la literatura española?".

En primer lugar, no me he olvidado de ellos. Salinger sería incluido como autor obligatorio, fijo, para toda la etapa escolar, mientras que los otros serían seleccionados según cuestiones del profesor, así que un alumno al menos tendría que haber leído una obra representativa de cada uno de ellos durante su formación académica. Lo cual es lógico, porque ¿cómo podríamos atrevernos a afirmar que un alumno está preparado si ni siquiera ha leído a Galdós o a Delibes por petición del maestro?.

 Bien, vale. Solventado ese punto, seguro que muchos me preguntaréis por qué a Salinger. Para responder a esa pregunta, me basaré en uno de sus libros, Nueve cuentos.  Como bien expresa, son nueve historias de diversos protagonistas, y una de las mejores es sin duda Teddy. En esta narración, se nos presenta a un niño, Teddy, con habilidades de meditación asombrosas, así como una inteligencia muy desarrollada para su edad. En fin, este chico habla con un profesor sobre el sistema de enseñanza, y cómo podría cambiarlo. La respuesta de Teddy es bastante interesante dado que afirma que los niños deberían aprender en primera instancia a meditar con el fin de conocerse a sí mismos, pero sin antes haberles hecho olvidar todo lo que sus padres les hubieran dicho, como que un elefante es grande o la hierba es verde. Él afirma que si los niños se guían por esos razonamientos, van a esperar que, por ejemplo, la hierba tenga algún aspecto determinado, en vez de algún otro que pueda ser igualmente bueno... o quizá mejor. 

Claro, uno pensaría, y con razón, que así los niños serían unos ignorantes over nine thousand, pero Teddy piensa que sí, vale, serían ignorantes, pero no más que un árbol, o un elefante, porque, según él, que se sea de una forma en lugar de comportarse de cierta forma, no significa que alguien sea ignorante. Habría que, expone, mirar las cosas de un modo verdadero, y no tan lógico. Y siempre que los quisieran esos niños podrían volver a los pensamientos lógicos, pero sólo cuando hayan alcanzado ese objetivo.

Como habéis podido ver, JD Salinger se atreve a hacer no sólo una crítica de la enseñanza, sino una remodelación, basada en algo como la meditación, y el conocimiento de sí mismo, porque, ¿cómo voy a poder conocer lo que me rodea si ni siquiera sé quién soy realmente? Quiero decir, la lógica es buena, por supuesto, pero si subyuga el libre pensamiento y la imaginación, se negaría una parte fundamental de la formación académica, el poder ir más allá de lo establecido y lograr algo jamás visto. Pensemos por ejemplo, en Bobobo. Esta serie surgió de la mente de algún chalado, según muchos, pero para mí representa un hito, pues el creador decidió usar la imaginación, dejar de lado la lógica y decir : "Voy a hacer algo nuevo". Y así nació uno de los animes más absurdos, y a la vez, mejores que servidor haya visto. ¿Y qué decir de Evangelion? Este anime mezcla temas tan diferentes como son los mechas y la filosofía, así como la religión, dando fruto a una serie que pese a sus casi 20 años, sigue todavía en boga. En fin, con esto quiero exponer, que la lógica no tiene por qué reñirse con la imaginación, sino ir de la mano, para lograr cosas que no harían si estuvieran separadas.
En fin, podríamos decir que el libro de los Nueve Cuentos estaría dirigido a los niños de primaria, y en especial el de de Teddy.

Con respecto a otros libros del autor, como "El Guardián entre el centeno", "Franny y Zooey", y "Seymour, una introducción..." irían dirigidos a alumnos del instituto, especialmente el primero, que refleja con alta fidelidad la imagen del adolescente rebelde que surge por descuidos de la sociedad, al olvidar cuidar y guiar a las futuras generaciones. No obstante,el tercero sería más para filosofía, dado que incluye un completo ensayo sobre Seymour Glass, bastante complicado, en mi opinión. Y con respecto a "Franny y Zooey", al igual que la obra maestra de JD Salinger, sin duda lo dirigiría al alumnado de secundaria, pues también refleja numerosos problemas adolescentes. 

Concluyendo esta entrada, podría decir que hay numerosos autores que los alumnos deberían leer como petición del profesor, pero sin duda Salinger se lleva la palma. Cierto es que no podemos negar el importante papel de los clásicos de la literatura en la formación académica, pero los textos de Salinger tienen algo especial; quizá fuera su personalidad rebelde, contra el orden y lo establecido, pero el reflejo que realiza sobre el mundo adolescente, y su crítica constructiva sobre la educación, hace que sea uno de los autores que, sinceramente, deberían leer todos los estudiantes.





martes, 19 de marzo de 2013

EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO

¡Buenas! Ha pasado mucho tiempo desde mi última entrada. En esta ocasión, voy a hacer la primera crítica literaria del blog. Y el libro que criticaré no es ni más ni menos que uno de mis dos libros favoritos (el otro es El Camino de Delibes), el cual considero como una de las mejores obras jamás escritas, un texto que debería leerse obligatoriamente en todos los institutos (al final vereís por qué digo esto)... vamos, una joya de libro. Dicho libro se llama

EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO, de J.D Salinger.



Vamos allá.

Argumento: El libro nos cuenta las peripecias de un joven adolescente llamado Holden Caulfield  que acaba de saber, tres semanas antes de las vacaciones de Navidad, que va a ser expulsado de su colegio, el colegio elitista Pencey, por no haberse aplicado como debería. La expulsión y el fracaso escolar es algo corriente en la vida de nuestro protagonista. Decide regresar a su ciudad  natal, New York, pero a fin de que sus padres no se enteren de su expulsión, vaga por la urbe, conociendo a personajes dispares y reencontrándose con otros que ya conocía, como su hermana, que lo adora. Durante dichas peripecias (como citarse con una prostituta en el hotel donde se aloja, citarse con una chica que no le cae muy bien, pero no le queda otra, y una visita furtiva a su casa para ver a su hermana), contadas todas en primera persona, afloran recuerdos del protagonista, y expresa al lector sus opiniones, en las cuales, si es necesario, usará un lenguaje provocador y soez (lo cual es bastante divertido, para qué negarlo). Pese a todo ello, se ve que el protagonista tiene un buen corazón, pero diversas circunstancias de la vida le han creado esta mentalidad.

Estilo y estética del libro: El libro está narrado en primera persona, y el lenguaje que usa es bastante típico de los adolescentes, con abundantes interjecciones, palabrotas... que reflejan la manera de ser del protagonista; todo le parece mal, aburrido, puede cambiar de la alegría a la depresión en cuestión de segundos (¿no os suena a Shinji Ikari?), y solo le gusta hablar de su hermana, su fallecido hermano y algunas personas que conoce en su periplo que le caigan bien. El autor expresa dicha personalidad con una gran maestría, de modo que al sumergirnos en las páginas del libro vamos conociendo a fondo dicho personaje.

Los mejores personajes: En la novela hay muchos personajes, pero sin duda me gustaron estos dos:

Holden Caulfield: El protagonista, cuya personalidad ha sido ya descrita. No obstante, en numerosas críticas que he leído sobre el libro, este personaje era muy odiado por su modo de pensar ( el cual es básicamente el del autor en un 95%). Yo creo que el modo que tiene de ver las cosas, el que fracase tanto en el colegio, o que se queje de todo teniendo mucho dinero, es por lo que le ha sucedido, sobre todo la muerte de su hermano por una leucemia. Tras ese suceso, Holden nos cuenta que estuvo dando puñetazos de rabia contra los cristales de la puerta del garaje de su casa, teniendo que ser vendado profusamente. La forma que tiene que ver el mundo es sin duda producto de la sociedad tan consumista y quejica que le rodea, como en la que se desarrollan los adolescentes actuales (de ahí mi opinión sobre la lectura obligatoria de este libro en los institutos). Yo le acabé cogiendo cariño, dado que a veces sus opiniones eran un poco ingenuas, demostrando que era un adolescente puro y a la deriva, por culpa, como ya expuse, de la sociedad y de lo que había sufrido en su vida.

Phoebe Caulfield: Es la hermana pequeña de Holden, el cual la considera como una persona muy cariñosa e inteligente, y en la que ve la inocencia y bondad de la que el mundo carece. Incluso nos dice a nosotros, los lectores, que nos encantaría conocerla. Phoebe se preocupa mucho por su hermano, e incluso, tras saber que va a ser expulsado, le pregunta seriamente qué piensa hacer con su vida, a lo cual Holden tarda mucho en responder. El vínculo entre estos dos hermanos es muy fuerte, hasta tal punto de que si Phoebe se enfada con él muy seriamente, le perdona enseguida y le da fuertes abrazos. Me gustó mucho este personaje porque representaba un gran apoyo para el protagonista, algo por lo que merece la pena vivir.


Lo mejor: Sin duda alguna, la forma con la que Salinger, por medio de Holden, retrata la rebeldía y el pesimismo de los jóvenes, hasta casi dar una imagen de los adolescentes de hoy en día. Pero también destaca el afán de superación, el seguir adelante... que son expresados por un profesor amigo de Holden en un discurso muy profundo que le dio a nuestro protagonista al saber que iba a ser expulsado del colegio. También destacan los momentos divertidos, como cuando está con la prostituta en el hotel, que no sabe qué hacer.

Lo peor: Este libro tiene una pega, sólo una: se hace cortísimo, y su final parece hecho deprisa y corriendo, dado que sólo tiene dos caras, dejando al lector con ganas de saber más sobre Holden.


Conclusión: El guardián entre el centeno es sin duda alguna una de las grandes obras de la literatura, un "must-have", vaya, debido a la maestría con la que el autor describe en el personaje de Holden la actitud rebelde y pesimista de los adolescentes, producida por la sociedad en la que viven, tan quejica y consumista, que sólo piensa en el éxito inmediato y en sí misma, descuidando a algunos elementos, como son los jóvenes mismos, los cuales, sin la atención que merecen, van a la deriva. Por ello considero a esta novela como lectura obligatoria en los institutos, para que los adolescentes vean que con esa actitud sólo conseguirán hacerse daño a sí mismos, sin resolver sus problemas. 
Para mí, junto con El Camino, uno de mis libros favoritos. Imprescindible.